lunes, 14 de enero de 2013

¿Un conflicto sin fin en Israel? (I Parte)



Por Jorge Burgos garcía

26-09-08


El pasado 14 de mayo se cumplieron 60 años de la creación oficial del Estado Israel en Palestina, tiempo en el que ha sido imposible construir un proceso de paz duradero entre los inmigrantes judíos y los habitantes palestinos de esta minúscula área geográfica del medio oriente. Las preguntas recurrentes del común de la gente que medianamente se informa por los medios televisivos de este conflicto han sido desde hace lustros: ¿Por qué no cesa la guerra? ¿Por qué los palestinos persisten en cometer ataques suicidas indiscriminados en contra del pueblo judío? ¿Por qué el ejército israelí se interna con cierta frecuencia en territorio palestino y destruye casas enteras de familias palestinas? ¿Fue Arafat un líder terrorista o un dedicado líder palestino que logró llamar la atención del mundo alrededor de la tragedia que padece el pueblo palestino?...y las más punzantes de todas: ¿quiénes iniciaron la guerra, los palestinos o los israelíes? ¿Tiene solución este conflicto? ¿Algún día volverá a reinar la paz en estas tierras?. La respuesta a cada uno de esos interrogantes exige mínimamente una mirada retrospectiva del conflicto armado que, sin duda, figura más en los medios masivos de comunicación a nivel mundial.

En este sentido, me preciso puntualizar 2 cosas. El análisis que ofrezco en este artículo, toma como punto de partida el siguiente juicio: el conflicto palestino-israelí solo podría empezar a destrabarse realmente, cuando se logre aminorar significativamente el poder de las posiciones radicales que ha lo largo del tiempo han primado en ambos bandos. No es posible ni será posible avanzar mientras ello no ocurra. En segunda instancia, quiero dejar claro, que me interesa en términos de prioridad, exponer los hechos más significativos ocurridos antes de que se proclamara formalmente la creación del Estado de Israel en 1947, puesto que fue en ese periodo que se “forjaron” las tendencias extremistas-fundamentalistas que tienen trabado este conflicto.

De hecho, el grado de complejidad que ha alcanzado el conflicto, dada la radicalidad de las posturas tanto palestinas como israelíes, solo puede entenderse en toda su dimensión, a la luz del conocimiento de desafortunados incidentes que de una u otra forma, prefiguraron el estado de cosas actual. Por tanto, es menester escudriñar los orígenes de esta confrontación.

ORIGEN MODERNO DEL CONFLICTO: DE LOS POGRONOS A LA RESOLUCIÓN 181 DE LA ONU

Está plenamente establecido que a fines del siglo XIX empezó a darse una paulatina migración de judíos a tierra palestina. Se cree que alrededor del año 1870 habitaban aproximadamente 24.000 judíos en Palestina (conocida esta población con el antiguo Yishuv). Entre 1880 y el final de la primera guerra mundial, se calcula que migraron provenientes de Europa cerca de 55.000 judíos, muchos de ellos huyendo de los pogromos1. Es decir, la población judía en tierra santa se triplicó en estos 40 años.

Inobjetablemente este crecimiento demográfico estuvo ligado al surgimiento y difusión del movimiento Sionista moderno, encabezado por Teodoro Herzl, que lo autocalificó como la solución definitiva al “problema judío”. Solución que implicaba obligatoriamente, la creación de un Estado judío soberano que sirviera de hogar a todos los judíos del mundo; y que esta legítima y urgente aspiración debía ser un asunto prioritario de la política internacional2

Los ideales del movimiento sionista, ciertamente van cobrar importancia en el contexto de la política internacional, en el decurso de la primera guerra mundial, cuando se da la controvertida declaración Balfour3 en la que los británicos prometen a la comunidad judía luchar por la creación futura de un Estado judío en Palestina. Cuando efectivamente los ingleses asumen de manera formal el mandato Británico otorgado por la Sociedad de naciones, sobre la región sur de Siria (Palestina), en 1920, las migraciones judías se incrementaron notablemente.

Justamente desde esta época, la década de los veinte comienzan a configurarse las posiciones radicales que no han posibilitado un avance real hacia la paz, en tanto que los palestinos musulmanes en su gran mayoría, no estaban dispuestos a tolerar más la inmigración creciente de judíos europeos. Su respuesta ante este imparable proceso de colonización judía, fue el desarrollo de ataques en contra de la integridad física de la población judía. Miren estas cifras: Tras el fin de la primera guerra mundial hubo otras tres aliyot (migraciones judías), gracias a las cuales en 1931 los judíos eran 172.000 (17% de la población) y en 1942 eran 485.000 (30%). Los años de mayor inmigración fueron 1925 y 1933-1936, periodo en el que muchos judíos europeos huyeron del avance de los fascismos y de las políticas antisemitas en Europa. En vísperas de la proclamación del Estado de Israel hubo nuevas e importantes migraciones de judíos supervivientes del Holocausto. En 1948 el total de los judíos del Yishuv sumaban 650.000 individuos4.

Paralelamente, en la medida en que se acrecentaban estas migraciones, sucedían importantes rebeliones palestinas en los años 1920, 1922, 1929 y 1936 (5). En el origen de este espiral de odio árabe, jugó un papel protagónico el “Gran Muftí de Jerusalén” Amin al-Husayni, miembro de una de las familias prominentes de Jerusalén y caracterizado por ser ultranacionalista y fundamentalista islámico, fue quien promovió la formación de los primeros movimientos de lucha popular que atacaron a los judíos y a los británicos con el objeto de impedir el establecimiento de un Estado judío en el mandato británico de Palestina.

La reacción armada de las comunidades judías no se hizo esperar, crearon en 1920 la organización de autodefensa Haganah, que cobrará fuerza luego de 1929 a raíz de la terrible masacre de Hebrón, pues, desde entonces asumió la forma primitiva de ejército que, en conjunto, con Irgún (una nueva milicia judía creada en 1931 inspirada en las ideas de fundamentalista Vladimir javotinsky*) y las fuerzas armadas británicas encararon vigorosamente la revuelta árabe de 1936 (6), a la que solo pudo ponérsele fin en 1939 luego de dejar como saldo mortal aproximadamente 5000 palestinos, 500 judíos y unos 200 soldados británicos.

Sin embargo, el más preocupante de los saldos arrojados por las revueltas de 1929 y 1936 fue la emergencia tanto por el lado palestino como por el lado israelí de posturas ideológicas irreconciliables, la negación extrema de las aspiraciones del otro, la disposición inclaudicable a no efectuar ninguna clase de concesiones. En resumen: Inflexibilidad de parte y parte. De hecho, la “atmósfera intransigencia” que se fraguó en estos años previos a la creación oficial del Estado de Israel, traducida del mundo de las ideas al mundo real, significaba que ambos harían uso de todas las formas habidas y por haber de violencia en función de hacer prevalecer sus aspiraciones.

Era tan caótica y fuera de control la situación para el gobierno británico, que decidió publicar en 1939, el célebre Libro blanco de McDonald7 que liquidaba en la práctica, la Declaración Balfour y, por tanto, la posibilidad del establecimiento de un Estado judío. Desde luego, esto causó airadísimas reacciones en los principales líderes sionistas en Palestina que acusaron a los británicos de traición. Pero del lado palestino también hubo voces de rechazo, por considerarlo insuficiente y con demasiadas concesiones a los judíos. Desde entonces, y durante todo el transcurso de la segunda guerra mundial los británicos debieron enfrentar además de la insurgencia árabe, la cada vez más extendida y fortalecida red de insurgencia judía en Palestina, sobre todo desde 1944 dado que los ataques en contra de su ejército arreciaron hasta noviembre de 1947, cuando la resolución 181 de la ONU ordena la creación de 2 Estados en el antiguo mandato británico: uno judío y uno musulmán...solución que terminó generando una –¿insospechada?- cadena de conflictos


1. 

Palabra de origen ruso, que traduce linchamiento o paliza pública a un grupo de personas por parte de una multitud que aparte de esto, los despoja de sus pertenencias. Esta cruenta práctica que se hizo común en la Rusia de finales del siglo XIX y extensiva durante la primera mitad del siglo XX a otros países de Europa como Polonia, Alemania Ucrania y Rumania en contra de los pobladores judíos por distintos motivos, propició la masiva partida de los judíos hacia otros continentes. Al menos un millón y medio de judíos huyeron entre 1870 y 1920, teniendo como destino principal los Estados Unidos. Como bien dice el filósofo judío Gustavo Perednik en su libro España descarrilada: Los judíos fueron acusados por los nacionalistas de ser generadores del comunismo; por los comunistas de regir el capitalismo. Si viven en países no judíos, son acusados de dobles lealtades; si viven en el país judío, de ser racistas. Cuando gastan su dinero, se les reprocha ser ostentosos; cuando no lo gastan, de ser avaros. Son tildados de cosmopolitas sin raíces o de chauvinistas empedernidos. Si se asimilan al medio, se les acusa de quintacolumnistas, si no, de recluirse en sí mismos. Más allá de estas consideraciones, lo significativo, es que estas brutales acciones despertaron la conciencia de muchos judíos de esta época, transformándose en activistas políticos, parte de ellos incluso, se hicieron integrantes de partidos comunistas rusos, mientras que otros optaron por promover lo que se va a conocer como Sionismo.


2.
Hay que destacar que Herzl es considerado el padre del Sionismo Moderno; este periodista nacido en lo que hoy es Hungría, publicó en 1896 en Viena, el libro que se va a convertir en referente obligatorio para la causa judía El Estado judío: ensayo de una solución moderna de la cuestión judía. A lo largo de su corta vida(1860-1904) desplegó una intensa actividad diplomática en las cancillerías europeas buscando apoyo. Incluso llegó al extremo de intentar persuadir a los turcos otomanos de la necesidad de crear un Estado judío en Palestina a cambio de apoyo financiero. Su legado más importante, junto al texto mencionado, fue la organización de los primeros congresos sionistas.

3.

El contenido esencial de esta misiva enviada el 2 de noviembre de 1917, por el ministro de relaciones exteriores británico Arthur Balfour al banquero judío Lionel Walter Rothschild fue el siguiente:


Estimado Lord Rothschild
Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él.
«El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país.» Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la federación sionista


4.
Tomado de es.wikipedia.org/wiki/Yishuv

5.
Lo acaecido en 1929 se conoce como la Masacre de Hebrón, y fue alentada por los fundamentalistas Aref el Aref y Amin al-Husayni. En especial el primero, que pronunció un discurso incendiario en agosto de aquel año en Hebrón, en el que expresó que los judíos habían incendiado la mezquita de Al-Aqsa, evidenciándolo con una foto falsa, y que además planeaban construir una sinagoga cerca del Muro de los Lamentos. Llenos de odio, muchos palestinos se lanzaron a las calles de Jerusalén, Hebrón y otras zonas, a atacar con ferocidad a los judíos que respondieron de igual modo, aupados por las fuerzas británicas. La principal secuela de esta nueva estela de violencia sectaria, fue el fin de la presencia judía en Hebrón y generó de cierta manera, un punto de inflexión en las relaciones futuras entre judíos y palestinos, lo cual se vio nítidamente plasmado en la revuelta árabe de los años 1936 y subsiguientes.


* La ideología de Javotinsky, fundador del llamado sionismo revisionista, se resume en esta declaración suya: "todo judío tiene derecho a entrar a Eretz Israel; sólo activas represalias disuadirán a los árabes y a los británicos, sólo una fuerza armada judía garantizará un Estado judío”(declaración tomada de Howard Sachar La historia del Estado de Israel, Pág. 265-266)


6.
Tal revuelta estuvo originada por la reiterada protesta de los pobladores a la incesante inmigración de judíos, sumado a la exigencia -eludida por los ingleses- de convocar unas elecciones inmediatas que permitieran la conformación de un gobierno democrático, que entrara a dirimir los conflictos suscitados en todo este tiempo. 

7.
El Libro Blanco, presentado por el ministro de colonias Joe McDonald se ocupaba de tres cuestiones fundamentales: a) Sobre el futuro político del Mandato: el Gobierno británico asociaría gradualmente a árabes y judíos al gobierno con la intención de que en diez años pudiesen establecer un Estado independiente de Palestina en proporción a su población de 1949 . (sección I) b) Sobre la inmigración: la inmigración judía hacia Palestina quedaría limitada a un máximo global de 75.000 personas en los siguientes cinco años y con el previo consentimiento árabe, de modo que los judíos nunca superen un tercio de la población total. (sección II) c) Sobre las tierras: se prohibiría la compra de nuevas tierras a los judío quedaría muy restringida en el 95% del territorio. (sección III)

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